Dos juicios con la misma decisión

Los juicios de Alexey Gaskarov y Maxim Solopov han sido desde el principio una maraña y un desorden. Los jueces de

instrucción no comunicaron la hora exacta del inicio de las audiencias, dejando en claro sus intenciones de que nadie pudiera asistir si nadie sabía a qué hora llegar. De otro lado, el caso de Alexey tuvo lugar el lunes 27 de septiembre y el de Maxím, sólo al día siguiente. Aunque son pocos los que pueden permitirse ir dos veces entre semana a la ciudad Khimki en Podmoskovie, tanto el lunes como el martes se reunieron familiares, amigos y compañeros de Max y Liosha frente al edificio de la Corte de la ciudad.

27.09

Desde dos horas antes o más del inicio de la audiendia del tribunal, por todas las calles y caminos hacia el edificio de la Corte de la ciudad,

miembros de la policía de dos en dos comenzaron a hacer rondas de vigilancia. A la entrada del edificio había un autobús de OMON (grupo

especial de operaciones). A continuación, se puso la barrera de metal que siempre usa la policía cuando hay manifestaciones y protestas. Nunca se sabrá qué era lo tanto temían los miembros de la Corte Judicial como para protegerse de esta forma. Hacia el inicio de las audiencias sobre la prolongación del tiempo de encarcelamiento de Alexey Gaskarov, había cerca de 10 personas, y otras cuantas más llegaron tarde, pues el juicio se adelantó una hora. Sobre esto se informó sólo 24 horas antes. Por ser un juicio “abierto”, se permitió la entrada a todos los que llegaron. Sin embargo, por casualidades de la vida, y como había muy poco espacio en la sala de audiencias, se le permitió la entrada sólo a Irina Gaskarov, la mamá de Liosha y periodista del “Kommersant”. Pero esto sólo sucedió cuando todos empezaron a inquietarse porque no se les permitía la entrada en un “juicio abierto”. Mientras conducían a Liosha por el corredor, se notó la alegría en su rostro al ver que sus conocidos y amigos habían llegado para apoyarlo.

Intentó estrecharles la mano a todos los que alcanzara a tocar con sus manos esposadas. En el juicio, los únicos argumentos expuestos para alargar la pena de Alexey fueron la continuación de investigaciones y seguimientos cuyo resultado son de primera instancia “secretos”. De otro lado, dos diputados de la GOSDUMA avalaron a Gaskarov y otros defensores de derechos humanos desconocidos, lo que, según palabras del abogado defensor, sucede por primera vez en su práctica de abogado. Sin embargo, la juez Galanova decidió alargar la retención de Liosha por dos meses más, y se lo llevaron otra vez esposado y vigilado por el convoy. Según la mamá de Alexey, la juez literalmente no dictó su sentencia, sino que la susurró, aunque antes había estado hablando en tono normal. Evidentemente, debió haber sentido vergüenza.

28.09

El juicio contra Maxim Solopov resultó ser *realmente abierto*, a diferencia del anterior, lo que sorprendió a todos los que llegaron para darle su apoyo. Se les permitió la entrada en la sala del juicio a más de diez personas, y algunos más observaron todo desde la ventana. Asistieron al juicio los padres y la novia de Max, así como también sus compañeros de curso y otros amigos más. Al inicio de la audiencia, la juez Kudriavtseva destacó: “hoy tenemos muchos espectadores”. Esto no le impidió ni a ella ni al juez de instrucción convertir las audiencias en una farsa total. Este último solicitó la prolongación de la retención para Maxim por dos meses más, con motivo de la necesidad de realizar futuros seguimientos e investigaciones, así como para recoger pruebas que demuestren que Maxim es peligroso para la comunidad. El abogado de Maxim refutó contundentemente las pruebas del juez de instrucción, según el cual, Solopov debe permanecer bajo vigilancia, pues es miembro activo del movimiento antifá, posee una pistola automática y no tiene ninguna fuente económica estable. Todo lo demás, fue sólo un discurso sobre lo mucho que podría entorpecer “las funciones del juez o esconderse”. Para cualquier persona con un poco de sentido común, estas declaraciones son simplemente ridículas. ¡Desde cuándo ser antisfascista es identificable con características negativas! ¿Acaso ser antifascista en nuestro país es un delito? Parece ser que la juez ni siquiera comprendió de que se estaba hablando, pues incluso al leer el protocolo de la lista de pruebas y otros documentos, sin inmutarse siquiera, puso incorrectamente el acento a la palabra “antifá”, lo que provocó la risa entre los presentes. Otro argumento fue la falta de una entrada económica permanente. Max es estudiante presencial de la universidad y no puede trabajar. Otro punto que llamó la atención de todos en la sala, fue el argumento sobre la pistola OSA, para la cual Max tiene permiso legal de la policía. Por esta razón, es incomprensible por qué se afirmó que Max puede interferir en el trabajo del juez. ¿Dónde queda la presunción de inocencia? ¿Esto fue todo lo que el juez pudo reunir en dos meses? ¿Sólo por ésto se le dieron a Max dos meses más en la prisión provisional Sin embargo, los argumentos del abogado fueron de mucho más peso. Según él, Max debe ser puesto en libertad, pues no hay ningún proceso en su contra ni bases para su retención. Además, destacó el apoyo de los dos deputados de la GOSDUMA Iliá Ponomarev y muchos otros defensores de derechos, entre los que se cuentan Lev Ponomarev y Liudmila Alexiéeva, y los comentarios positivos sobre Max de los profesores de la RGGU. Pero todo esto no sirvió para convencer a la juez, que afirmó: “como ninguno de las personas que lo apoyan está aquí presente, no se puede tener en cuenta dicho aval. Es posible que no sepan ni siquiera para quién han firmado”. Tal vez la juez Kudriavtseva cree que un diputado de la GOSDUMA puede ser tan estúpido de firmar cualquier papel sin mirar y sin saber que es responsable legal y económico en el caso de un intento de fuga de Maxim. La juez se negó a incorporar al caso la recolección de pruebas de protestas en 20 ciudades del mundo y dijo que podría ser considerada como un intento de presión a la corte.

Cuando Maxim Solopov recibió la palabra, pidió ser liberado de su retención para terminar sus estudios, pues está en el último semestre. También añadió que si la corte decide culparlo y encarcelarlo, él aceptará dicha decisión pero pide que se le de la posibilidad de obtener educación superior.Para Max es especialmente importante su estudio, pues su grupo es el último en su carrera y especialidad.

Cuando se leyó la decisión sobre la prolongación de su retención por dos meses más, en la sala se escucharon gritos: “esto es una ignominia”, “los órganos de instrucción son una vergüenza”. Una chica se acercó al juez de instrucción y le dijo mirándolo a los ojos: “Es una vergüenza para usted”, el cual respondió con una sonrisa arrogante y dijo “pues haga algo”.

El lunes y martes se realizaron dos juicios que tomaron una misma decisión: alargar dos meses el periodo de retención de los detenidos por el caso de los bosques de Khimki. El juez de instrucción no tiene ni pruebas ni argumentos inteligibles. En dos meses las únicas pruebas recogidas son lo que ni Max ni Alexey han negado. Estos dos representantes públicos del movimiento antifascista seguirán retenidos dos meses más mientras los acusadores buscan histéricamente pruebas para comprobar su versión del caso, y fuerzan a declarar a los que están libres mediante torturas y otros métodos. Tenemos dos meses más para seguir luchando por la liberación de los retenidos por el caso de los bosques de Khimki, y lucharemos hasta conseguirlo.

Konstantín Kharítonov.

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~ por rusafa en octubre 7, 2010.

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